martes, 7 de septiembre de 2010

La familia Rockefeller, accionista de Exxon, financia a Greenpeace



La organización ecologista más famosa del mundo recibe donaciones de grandes magnates del petróleo, la automoción y los mass media. El caso más llamativo es el de los Rockefeller
-accionistas y fundadores de petroleras como Exxon Mobil-.
Su fundación ha financiado a Greenpeace con más de un millón de dólares.

algunas fuentes:

El gobierno de EE.UU utilizo datos falsos para defender su modelo ecologista


Greenpeace organiza una campaña en contra de críticos...



por: Manuel Llamas

Greenpeace, la organización ecologista más famosa y, posiblemente, poderosa del mundo se financia a través de las aportaciones voluntarias que realizan anualmente sus donantes. Según rezan sus estatutos, a fin de “mantener su total independencia, Greenpeace no acepta dinero procedente de empresas, gobiernos o partidos políticos.
Nos tomamos esto muy en serio, y controlamos y devolvemos los cheques cuando provienen de una cuenta corporativa. Dependemos de las donaciones de nuestros simpatizantes para llevar a cabo nuestras campañas no violentas para proteger el medio ambiente”.

Sin embargo, dicho lema no incluye los generosos donativos que habitualmente recibe de grandes fundaciones y organismos sin ánimo de lucro que, curiosamente, pertenecen a grandes familias y magnates vinculados al petróleo, la banca, los medios de comunicación e, incluso, la automoción.

¿Cómo es posible? ¿La ONG ambientalista por excelencia financiada con el dinero que genera algunos de los sectores productivos más contaminantes del planeta? Un buceo en profundidad por las opacas cuentas de esta organización desvela grandes secretos y, sobre todo, muchas sorpresas.

Greenpeace cuenta con múltiples filiales repartidas por todo el mundo, pero una de las más poderosas e influyentes a nivel mundial es, sin duda, la sede ubicada en EEUU. La franquicia de Greenpeace cuenta con cuatro caras: Greenpeace Foundation, Greenpeace Fund Inc., Greenpeace Inc. Y Greenpeace Vision Inc..

El proyecto Activist Cash, creado por Center for Consumer Freedom -una importante asociación de consumidores estadounidense-, desvela algunas de las fuentes de financiación más polémicas de este grupo ecolojeta.

El proyecto surgió con la idea de aportar información acerca del perfil y recursos económicos de los grupos anticonsumo. Y, como no podía ser de otra forma, dicha entidad dedica un apartado exclusivo a Greenpeace. Según Activist Cash, Greenpeace ha recibido importantes donativos de las siguientes fundaciones, tal y como revela el siguiente gráfico:


Ahora bien, ¿qué son estos grupos? Son fundaciones pertenecientes a algunas de las familias más ricas del mundo, cuyas fortunas proceden del negocio del petróleo, la automoción y los grandes grupos de comunicación estadounidenses. El blog Desdeelexilio ha investigado estas cifras para corroborar la cuantía y veracidad de
dichas aportaciones y el resultado es el siguiente.

El flujo de dinero entre las franquicias de Greenpeace con sede en EEUU es constante. La legislación norteamericana obliga a presentar anualmente una declaración de impuestos a este tipo de organismos en la
que figuran ingresos y gastos.

La información anual del pago de impuestos de dichas filiales se encuentra en los denominados IRS Form 990 (Return of Organization Exempt From Income Tax). En dichos documentos oficiales aparecen detalladas algunas de dichas donaciones a lo largo de los últimos años.

Rockefeller Brother´s Fundation: 1,15 millones de dólares

Desde 2000 a 2008 la fundación de la familia Rockefeller ha financiado a Greenpeace con 1,15 millones de dólares. La fortuna de los Rockefeller procede del negocio petrolífero.


John D. Rockefeller fundó la empresa petrolera Standard Oil, que llegó a monopolizar el negocio del crudo a principios del siglo XX.
Sin embargo, el Gobierno de EEUU acusó a la compañía de monopolio y decretó su división en 34 empresas, aunque los Rockefeller mantienen su presencia en las mismas.

La más famosa es, actualmente, Exxon Mobil Corporation, una de las mayores multinacionales petroleras del mundo. Los descendientes de John D. Rockefeller son accionistas de Exxon Mobil. Aunque minoritarios poseen todavía una importante influencia y peso en la compañía. Los Rockefeller también tienen presencia en grandes bancos como JP Morgan Chase & Co (Chase Manhattan Bank) o City Bank que, a su vez, poseen participaciones en grandes petroleras internacionales.

Marisla Foundation: 460.000 dólares

Dicha fundación también es conocida bajo la etiqueta de Homeland Foundation. Fue fundada en 1986 por la poderosa familia Getty. J. Paul Getty fundó la petrolera Getty Oil, ahora en manos de la rusa Lukoil.


Turner Foundation: 450.000 dólares

Turner Foundation fue creada por Robert Edward Turner en 1990. Ted Turner es uno de los grandes magnates de la comunicación en EEUU, dueño de conocidas cadenas de televisión como CNN, TNT y AOL Time Warner, entre otras. Su aportación a Greenpeace, 450.000 dólares en apenas tres años.


Charles Stewart Mott Foundation: 199.000 dólares

Charles Stewart Mott fue el padre del tercer grupo industrial de mayor producción de automóviles de todo el mundo: General Motors. Antes de declararse en quiebra -en junio de 2009-, este grupo fabricaba sus vehículos bajo marcas tan paradigmáticas y poco contaminantes como Buick, Cadillac, Chevrolet, GMC, GM Daewoo, Holden, Opel, Vauxhall o el famoso Hummer.


En definitiva, no deja de sorprender que una de las organizaciones ecologistas más activas contra la emisión de CO2 a la atmósfera acepte suculentas sumas de dinero de algunos de los principales referentes del sector petrolífero y automovilístico a nivel mundial. Sobre todo, si se tiene en cuenta que Greenpeace abandera grandes campañas acusando a los escépticos del cambio climático de recibir dinero del sector petrolífero o grandes compañías industriales.




INSOLITA ESTRATEGIA PARA INFLUIR EN LAS DECISIONES DE UNA PETROLERA
Greenpeace compró acciones de Shell




Amsterdam, Holanda. EFE
La organización ecologista Greenpeace compró ayer en la bolsa de Amsterdam acciones del grupo anglo-holandés Shell por valor de 250.000 euros (alrededor de 250.000 dólares) con la intención de influir en la creación de una fábrica de paneles solares.La fábrica prevista podría construir cinco millones de paneles solares al año. Según las previsiones de Shell, el establecimiento arrojaría unos beneficios de un 15 por ciento sobre la inversión inicial, fijada en 455 millones de dólares.reenpeace decidió comprar las acciones de Shell después que la compañía decidió establecer una nueva regulación que permite a los accionistas que tengan como mínimo una inversión de 250.000 euros para elaborar sus propias propuestas y presentarlas ante la junta de accionistas.La organización ecologista espera de esta forma poder influir en la próxima junta, prevista para el 9 de mayo. Después de elaborar su propuesta sobre las características que debería tener la fábrica de energía solar, Greenpeace vendería inmediatamente sus acciones.Los ecologistas quieren presionar para que Shell construya una fábrica de paneles solares de grandes dimensiones (ahora sólo tiene dos, pequeñas, en Japón y en Holanda). Quieren, también, que Shell cumpla sus compromisos de crear más fuentes de energía que no dañen el medio ambiente.Cinco años atrás, Greenpeace- en su guerra con Shell- había perdido con el gigante petrolero una batalla judicial. Una auditoría noruega independiente demostró que la plataforma petrolera Brent Spar (que la Shell pretendía hundir en el Mar del Norte) no contenía tóxicos que amenazaran el medio ambiente.El informe le costó a Shell 450.000 dólares. Greenpeace admitió de inmediato que se había equivocado. Pero la directora legal de la organización ecologista, Sarah Burton, aclaró: La campaña que lanzamos contra el hundimiento no debe medirse sobre cuántas toneladas de petróleo tenía la plataforma, ya que es inaceptable de todos modos que la Brent Spar tenga cien o mil toneladas.