sábado, 12 de junio de 2010

La traición de Obama con la BP, la última gota.



1 de junio de 2010 (LPAC) — Lyndon LaRouche emitió la siguiente declaración el pasado sábado 30 de mayo, luego de conocer la situación actualizada de la crisis en el Golfo de México por el derrame petrolero de la British Petroleum.

"La urgencia de la situación en el Golfo de México deja en claro que, en tanto que Barack Obama siga en el cargo como Presidente, el problema no se va a abordar de manera competente. Por el bien vital de nuestra nación, Obama debe ser removido del puesto inmediatamente.

"La situación en el Golfo de México ya está totalmente fuera de control, y solo va empeorar más y más, en tanto Obama esté en la Presidencia. No hay posibilidad de salvar a Estados Unidos en tanto que él no sea enjuiciado políticamente o si no, destituido constitucionalmente del cargo", declaró LaRouche.

Luego del último intento fallido de la British Petroleum por detener el derrame de petróleo, lo cual se reconoció oficialmente apenas la mañana del pasado sábado 30, y la fatal omisión del Presidente Obama para actuar de manera competente, esta crisis, advirtió LaRouche, "se va a desparramar ahora hacia la costa atlántica y hacia el corriente del Golfo. Hemos llegado al momento de la verdad. O actuamos para salvar el planeta, sacando inmediatamente a Obama del cargo, o no vamos a sobrevivir. Los últimos acontecimientos en el Golfo de México son la última gota". LaRouche añadió que, "Cualquiera que no esté actuando para sacarlo, no es serio. El desastre en el Golfo de México es una demostración más de por qué se le tiene que sacar del cargo de emergencia. Si tu quieres salvar a la nación, él se tiene que ir. O se va él, o se va la civilización".

LaRouche sugirió que quizás se podría colocar al señor Obama en una cesta, con un listón rosado, y depositarla en las puertas del Palacio de Buckingham, con una breve nota: "Saludos desde Chicago".



A 52 días de la catástrofe de la British Petroleum, ¡ya es hora para un verdadero comandante en jefe!

11 de junio del 2010 (LPAC) — ¿Quién está al mando? Ya han transcurrido 52 días desde la explosión de una plataforma petrolera de la British Petroleum en el Golfo de México y la Subcomisión del Senado para Contingencias e Integración Estatal, Local y del Sector Privado, sostuvo una audiencia hoy en la que senadores y panelistas por igual se preguntaron ¿quién está al mando? ¡Alguien debiera estarlo!

¡En efecto!

Hasta hoy, los ciudadanos y patriotas de la Costa del Golfo están en posición de firmes a la espera de la señal para salvar sus costas, sus fuentes de vida y su legado, pero nadie está dando la señal. En su lugar, a los funcionarios locales se les dice que deben esperar para que alguien más haga algo, esperar una autorización, esperar financiamiento y esperar a que se lleve a cabo un estudio del impacto ambiental.

Había pescadores con barcos, entrenados y listos para el llamado, dijo el alcalde David Camardelle del poblado de Grand Isle, Louisianna. Él puso de relieve, como estadounidense, que no quieren excusas, que no quieren estampillas para comida sino lanzarse al mar y succionar el petróleo, pero que no consiguen la autorización. Tampoco están recibiendo de la BP ninguna indemnización, por lo que está dejando funcionar la luz, el agua y el gas en todo el poblado, tanto para las empresas como para las familias que ya no cuentan con los medios para sostenerse.

Un exasperado Billy Nungesser, presidente de la parroquia de Plaquemines, reiteró también las mismas acusaciones, con la sugerencia adicional de ¡tirar por la borda a los ejecutivos de la British Petroleum! De nuevo, él se vio obligado a preguntar ¿quién está al frente? La Guardia Costera dice que ellos pueden aprobar algo, pero luego tienen que pedirlo a la BP. Y la Guardia Costera se está quedando sin dinero, teniendo que racionar sus propias operaciones. Luego, la gente tiene que esperar días o semanas para que una solicitud recorra la cadena de mano de la BP, y aún así puede ser que no se logre nada. La BP desestima la mayor parte de sus propuestas. Y aún así, aparentemente la BP está al frente, de tal modo que los funcionarios locales y la gente tiene que pedirle ayuda, aprobación y financiamiento. ¡Tienen que pedir a los criminales ayuda para eliminar el crimen!

La BP, clara y no sorprendentemente —fiel a sus raíces imperiales británicas— no muestra ningún respeto por la población de la Costa del Golfo. Como lo dejó en claro Nungesser, las tareas que llevan a cabo contratistas de la BP son una broma cruel. ¡Regrésenlos! No se les quiere. Y de todos modos no están hacienda absolutamente nada.

En contraste, la población local y sus líderes buscan con desesperación salvarse solos, intentando desesperadamente hacer que ocurra algo. Nungesser describió que cuentan con aspiradoras portátiles para succionar el petróleo, y que él tenía gente con barcos y tecnología para succionar el petróleo por debajo de la superficie del agua. La gente acude a él, ofreciendo ayudar, porque la BP los ha rechazado.

Finalmente, Nungesser dijo: ¡Esto es guerra! Uno tiene que movilizar a la gente como en tiempos de guerra. ¿Dónde está la armada? ¿Dónde están las embarcaciones? ¿Y porqué estamos dependiendo de la BP, cuyos contratistas regresan a casa por la noche y descansan tanto como trabajan? Uno no baja las armas porque la temperatura llegó a los 90 grados; y como lo saben los pescadores, ¡uno no abandona el trabajo nomás porque oscurece!

Lo que tiene que decirse ahora es que, sí, ciertamente, esto ES guerra, una guerra contra el imperio británico, el mismo imperio británico que controla la British Petroleum, y el mismo imperio británico que controla al Presidente de Estados Unidos, Barack Obama. La evidencia dada a conocer en la audiencia de hoy es clara. Somos una nación bajo ataque. Cada día que pasa hunde a nuestra nación más hondo en la destrucción. La población, los estadounidenses, los patriotas, están listos a movilizarse. Pero no cuentan con un Comandante en Jefe. Como lo deja claro el caso de la Costa del Golfo, si vamos a salvar esta nación, ¡se debe enjuiciar a Obama!